Correspondencia transatlántica (2022)

Proyecto en desarrollo ◯ Largometraje ◯ Color y B&N ◯ Documental ◯ Ensayo ◯ España

Cartas de amor y aventuras son enviadas cada semana por Pablo desde la remota isla en la que vive hasta llegar al buzón de su hija Marina, de cinco años, residente en Madrid. Pablo le relata historias de bosques encantados, gigantes y monstruos marinos, alimentando la fantasía en un mundo cada vez más difícil. Marina tiene ahora treinta años y vive en Barcelona, y cree que para recuperar la relación con su padre, apagada desde hace tiempo, debe asumir el rol de narradora que en su día tuvo él, y hablarle de todo aquello que le atraviesa, que tiene que ver con otros gigantes y monstruos: la crisis climática, la precariedad laboral y la preocupación por un futuro incierto.

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¿Se puede hablar de lo político a través de la fantasía? ¿Puede la imaginación convertirse en una herramienta que cuestione y reflexione sobre el mundo en el que vivimos? ¿Pueden hacerse entender los retos, anhelos y esperanzas de una generación a otra a través del cine? Estas cuestiones son las que se quieren indagar en este proyecto, concebido como una correspondencia a través de los años entre un padre y una hija que no terminan de entenderse, en el cual se habla no solo de la incomprensión generacional o la deriva hacia un planeta cada vez más en ruinas, sino también del amor incondicional y el deseo por imaginar mundos mejores. ‹Nuestro cine ha de ser político y tan bello como sea posible›, dice la cineasta Marta Rodríguez.

 

 

En una de sus cartas en 2018, Marina escribe: ‹Hay muchas cosas que cuando estamos juntos no surge hablar, y que tampoco se pueden contar por teléfono… Lo que me queda es escribirte e intentar trasladarte todo lo que me pasa, pero los ritmos frenéticos de la vida siempre se me acaban poniendo por delante y pasan los años y seguimos igual, tú sin entenderme y yo sin paciencia para explicarte.› Estas palabras, que nunca llegaron a enviarse, arrojan luz sobre los abismos de la incomunicación, el deseo de encontrarse y la incapacidad emocional presente en las diferentes generaciones y géneros. Un padre quizás no puede ser un mejor amigo, pero si puede ser el mejor espectador, como bien se intuye en una carta escrita por él en 1998: ‹Esta postal es para desearte que pronto aprendas a leer y escribir, y de esta forma me cuentes historias y cuentos›.

Pablo, mediante sus cartas llenas de dibujos, historietas y sueños, apela a una Marina niña a utilizar la fantasía para abstraerse del mundo, una actitud que se va diluyendo con la adultez, sobretodo en una época de precariedad, crisis y pocas expectativas de futuro. Lo que le interesa a Marina, por tanto, no es abstraerse, sino cuestionar y (re)pensar la historia y transformar la realidad a través del juego y la imaginación. Un mundo en el que las cartas que se envían viajan en barco, en el que las sirenas existen y las rocas tienen voz. ‹Dream, and then make films›, como decía Jean Rouch.

Este proyecto, entonces, busca construir un relato de corte documental ensayístico a través de los siglos en el que se irán hilvanando diferentes historias desde lo contemporáneo a lo prehistórico, desde lo político a lo mitológico, desde la denuncia a la poesía, utilizando para ello material de archivo propio y ajeno, material filmado específicamente (documental y ficcionado), ilustración y animación y la voz en off como recurso narrativo. Una carta de amor a la vida compuesta por pequeñas cartas de amor de un padre y su hija, que recorre geografías, literatura, recuerdos, etapas vitales y busca el reencuentro paternofilial. Una (¿por qué no?) roadmovie filmada entre las islas Canarias, Madrid y Barcelona, allí donde ambos personajes vivieron, pero también en todos los lugares donde viajaron que forman parte ya de un archivo personal comenzado por Marina hace muchos años con la determinación de encapsular ese tiempo feliz junto a su padre. El cine como memoria.

Cine ◠◡◠◡◠◡ Ilustración                                                                                    About  Marina Siero